El Gran Asedio - 1565

Si el Gran Asedio no hubiera tenido lugar, no hay duda que hubiera sido el guión soñado para realizar una película épica. No hay muchos otros episodios que puedan rivalizar por su auténtico heroísmo, por el derramamiento de sangre de la guerra y por la estrategia militar. Se atribuye a Voltaire la siguiente frase: ‘rien est plus connu que la siège de Malte' (nada se conoce tan bien como el Asedio de Malta).

La historia del Asedio está entrelazada con el relato de dos adversarios, el avejentado Gran Maestre Jean Parisot de la Valette, y su contemporáneo, el corsario Bárbaro Dragut Reis que mandaba la flota del Sultan Suleiman el Magnífico. Es también la historia de miles de vidas de los habitantes de las Islas Maltesas, que empuñaban las armas a las órdenes de los Caballeros de San Juan.

Durante los años anteriores al Asedio las Islas estuvieron bajo la constante amenaza de los turcos otomanos. En 1551, los otomanos realizaron una audaz incursión en la que capturaron a la mayor parte de los habitantes de Gozo, los cuales fueron sometidos a esclavitud. En 1559 los Caballeros respondieron, pero con un ataque al baluarte otomano de Djerba, en la costa tunecina, que resultó ser desastroso.

Los Caballeros sabían que eran vulnerables en Malta a pesar de los puertos y de sus dos fuertes, St. Angelo, en la ciudad actualmente llamada Vittoriosa, y el de nueva construcción St. Elmo, en la península abierta del Monte Sceberras frente a los puertos (últimamente conocidos como el Gran Puerto y el Puerto Marsamxett).

El Gran Maestre La Valette actuó lo mejor posible para construir defensas y solicitó más soldados al Emperador Carlos V, al Papa y al Virrey de Sicilia.

Pero no acudió nadie. En mayo de 1565 una nutrida flota otomana, con unos 40.000 hombres, puso sitio a las Islas. Los Caballeros tenían muchos menos hombres, escasamente unos 700 hombres y unos 8.000 soldados regulares malteses. Los habitantes de la Isla se refugiaron en las ciudades fortificadas de Mdina y Birgu (Vittoriosa), destruyendo las cosechas y envenenando los pozos durante la huida.

Los otomanos decidieron primeramente atacar el fuerte aislado de St. Elmo, en la península de Sceberras, debido a su posición dominante entre los dos puertos. Los asaltos se repitieron durante 36 días, pero la pequeña guarnición de la que disponían los Caballeros resistió mucho más tiempo de lo que los hombres de Suleiman preveían. Después de cuatro semanas, invadieron finalmente St. Elmo pero a un alto precio: la pérdida de 8.000 hombres. Dragut fue herido de muerte durante la toma de St. Elmo. Las tropas otomanas, bajo el mando de Mustafa Pasha tuvieron a partir de ese momento su punto de mira puesto en St. Angelo.

En la batalla por la conquista de St. Angelo se produjeron los más sangrientos episodios de esta Guerra Santa. Estuvo en la base de las leyendas en los siglos que siguieron. Mustafa Pasha lanzó 10 ataques contra las murallas de St. Angelo y de las fortificaciones de las Tres Ciudades durante todo el largo y cálido verano de 1565. Incluso el 18 de agosto, cuando se abrieron brechas en una gran parte de las defensas, los otomanos no lograron tomar el fuerte. El propio Valette se había incorporado al fragor de la batalla y a pesar de las pocas posibilidades de éxito, rehusó aceptar las condiciones del otomano para la rendición.

En un momento de la batalla, los otomanos echaron al agua del Gran Puerto los cadáveres sin cabeza de los Caballeros capturados. En represalia, Valette ordenó que todos los prisioneros otomanos fueran ejecutados y que sus cabezas fueran utilizadas como ‘balas de cañón' para devolver el fuego a sus compatriotas en St. Elmo.

En septiembre, los otomanos estaban preocupados por tener que permanecer en Malta durante el invierno, y su moral empezó a declinar. En aquel momento, las fuerzas de relevo de Valette esperadas durante mucho tiempo aparecieron en la bahía de Mellieha y se hicieron con el control de las tierras altas del interior. Las tropas otomanas, a punto de quedar atrapadas, se retiraron pero no sin perder más miles de hombres.

El Gran Asedio finalizó el 8 de septiembre, que se conmemora actualmente como día festivo con el nombre de il-Vitorja. El epílogo del Asedio tuvo dos aspectos: los Caballeros de San Juan de Malta disminuyeron gravemente el poder de los otomanos, y se fundó la magnífica capital de Malta, La Valetta, llamada así en honor del Gran Maestre Jean de la Valette. La Valetta no iba a ser únicamente una ciudad fortaleza sino la ciudad cultural que albergaría algunas de las más bellas obras de los siglos XVI al XVIII de Europa. El Gran Maestre Jean de la Valette fue enterrado en esa ciudad tres años más tarde.